Araceli boceta esta escultura, durante su estadía en Paris, desde 1950 a 1955.
Con el segundo premio del Salón de Octubre (1960) y luego con el Premio Mariano Aguilera (1961), a Araceli Gilbert le llega el reconocimiento nacional como la más importante figura femenina de la plástica ecuatoriana. Entre 1965 y 1968 se instala en Suecia con su familia, y asiste a la Konstfack Skola de Estocolmo, donde aprende diseño y creación de joyería en plata. A lo largo de la década de 1960 participa en diversas exposiciones colectivas, principalmente en Ecuador, y representa al Ecuador en la Bienal de Sao Paulo.